miércoles, 23 de septiembre de 2015

Chico, ven y abrázame.


Una ola de frió vino como si de una ráfaga de viento se tratase. No podía moverme, me ahogaba en el hielo, no veía escapatoria ninguna hasta que apareció tu mirada, poco a poco fui bajando hasta ver tu sonrisa.
Tendiste tu brazo, me agarraste y yo sin pensarlo agarre tu mano. Tu cara me resultaba conocida, como si de toda la vida.
El frió en mi cuerpo se fue, pero después de salvarme te fuiste, aunque yo siguiese agarrando tu mano  tu imagen desapareció.
Yo comencé a escribir en hojas de papel la descripción de ti, desde el pelo mas largo de tu cabeza hasta el inmenso interior de tu cuerpo.
soñaba cada noche con que venias a dormir junto a mi, o alborotar mi cama.
Buscaba hasta debajo de las piedras, cada noche esperaba entre las sabanas a que apareciera tu sombra.
Pero pasaban los días y tu no aparecías, y las cervezas se acaban y el reloj se quedó sin pila.

Daría mi vida por dar marcha atrás a esas manecillas que se pararon y poder encontrarnos de nuevo.

Y entonces no agarraría tu mano, agarraría tu vida y pondría tus brazos de manera que me rodeasen, para que pasemos juntos esta ola de frió

te abrazaría hasta que el tiempo perdiese la noción.











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