Una mirada de compenetración entre sabanas de furia.
Vida en la luna que tenias en el cuello.
Sueños en cabezas de soñadores,
están de vacaciones,
sus cabezas se anestesian al ver tu sonrisa.
También busco el tesoro que Indiana Jones nunca llegó a encontrar.
El no sabe que está en nuestra cama.
Música que nos dice que nos sobra el amor,
música que nos dice lo puta que es la vida.
Que hija de puta como vuela, se escapa y nunca vuelve.
Pero quizás deberíamos de vivir como dos niños de 10 años,
sin preocuparnos por que pasara mañana,
sin importarnos que pasó ayer,
viviendo el ahora.
Pero es tan difícil.
Como esa carta que nunca llegue a mandarte:
"Te quiero, te quiero tanto que ya me arde, te quiero tanto que no puedo dormir sin tu aliento sonando al compás con el viento, no puedo dormir sin tus ronquidos silenciando a las manecillas del reloj, los ojos de la noche me miran exhaustos de que no estés aquí, de no encender chispas con nuestro cuerpo, de no hacer de nuestra habitación escenario de la típica película americana en la que el sexo es salvaje, o de esas que nos prohíben ver de pequeños, "de tres rombos" decía mi madre. Que me está costando olvidarte, que soy tonto, que pierdo el tiempo, quien no querría hacerlo si contigo todo es poco".
Ahora mismo estoy buscando una sola puta razón para odiarte,
pero no se que coño hice para ser eliminado, borrado del mapa, de tu mapa.
Sea como sea creo que ya es tarde, pero no se si aguantaré más tiempo, o si mi cama aguantará mas noches de lujuria y de sentimientos de rencor, de querer olvidarte a costa de los demás.

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