Cada cierto tiempo tienes esa sensación de que todo cambia,
de que puedes sonreír,
de que toda esta mala racha que tienes se termina.
Pero entonces te das cuenta de que esta mala racha no es solo una racha,
que la vida es eterna,
que esto a lo que llamamos mala suerte, es eterno.
Puede que el pie con el que ha de levantarme no sea el derecho,
que no haya de tomar café,
que los tréboles de cuatro hojas a mi no me dan suerte
y que los caballos al pasar por mi lado guarden sus herraduras para siempre jamás.
Las navidades sin nieve son como tus dientes sin tu sonrisa.
El verano sin calor como nuestra cama, bueno mía, sin sudor, sin amor, sin sexo.
El mundo sin guerras, mi corazón en perfecto estado.
Todo contrariedad.
Quien soy yo para decirte lo que debes de quererme,
allá cuenta si tus sentimientos mezclados con diversión,
allá cuentas tu vida mezclada con la mía.
Leíste en braille mis surcos, silenciabas mis labios, callabas mi garganta.
Todo para nada,
nada para mí.
Me rindo, no puedo más,
me faltan lagrimas,
aire,
sangre.
Me faltas tu buscándome entre las sabanas de mi cama,
me faltas tu perdiendo el norte en mi sur,
me faltas enamorando cada poro de mi piel.
faltan las chispas que alumbraban este camino del cual la niebla,
la oscuridad y el frío han cubierto.
Mi miedo ha salido corriendo cual cobarde y mi suerte se perdió hace tiempo.
Tu despedida fue tan dura y a la vez fría que cuando quise darme cuenta estaba solo, buscando una simple sonrisa, una explicación entre sollozos de gente extraña que por la calle pasaban.
sigo buscándola, buscándote.
Es bonito, hasta el límite de doler.
ResponderEliminarEs doloroso, hasta la locura.
Leerte duele, hasta el límite, así que, aquí me tienes dolorido y loco con cada palabra tuya.
No dejes nunca de escribir, aunque a veces duele.
Lo mismo te digo, muchas gracias, enserio, me tienes conquistado con lo que escribes.
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